Una de las dudas más frecuentes cuando los papás quieren apuntar a un bebé a clases de natación es la de cuándo es el momento adecuado para hacerlo. Y nuestra respuesta es clara: ¡prácticamente desde el primer día! La actividad acuática tiene grandes beneficios para bebés y papás, tal y como contamos en un anterior artículo (¡si te lo perdiste corre a leerlo!), y además no supone ningún peligro para el pequeño. En el momento en el que los padres se sientan preparados y animados para iniciar la experiencia en Penguins les esperamos con los brazos abiertos.

Si nos paramos a pensar el agua calentita de una piscina climatizada es lo más parecido al líquido amniótico del vientre materno, por lo que el bebé se sentirá en un entorno relajado y más que familiar para él.

El líquido amniótico rodea al bebé en el útero, le protege de lesiones externas, le sirve de amortiguador para los golpes y evita que le dañe la presión que ejercen los órganos de la madre sobre él. También ayuda a mantenerlo calentito, a desarrollar los pulmones e incluso le alimenta.

¿Alguna vez te has preguntado por qué los bebés bucean y flotan en el agua?

¡La clave es el instinto! En los bebés que tienen menos de seis meses de vida, sucede un reflejo llamado respuesta bradicardia, cuando las cabezas de los pequeños son sumergidas en agua, de forma instintiva cierran la glotis y el ritmo de su corazón se hace más lento mientras están bajo el líquido. De esta manera pueden aprender a hacer inmersiones, flotar y a salir del agua por su propios medios.

Además, cuando los bebés son colocados boca abajo con el agua cubriéndoles la tripita, automáticamente empiezan a mover sus brazos y piernas simulando acciones coordinadas propias de la natación. Esto se conoce como el reflejo de nadar, eso sí, esto no significa que puedan dominar sus movimientos, por lo que siempre han de estar bajo supervisión adulta. Y ahí es donde entran nuestras clases de actividad acuática 😉

Otros reflejos primitivos del bebé son el agarre (este reflejo se desencadena cuando se toca o presiona con un dedo, o con un objeto, la palma del bebé, sus dedos se cerrarán automáticamente para agarrar el dedo o el objeto) y la marcha (si se sostiene al recién nacido verticalmente y colocas sus pies en una superficie plana, cuando las plantas de sus pies tocan la superficie, colocará un pie delante del otro acompasadamente, como si quisiera andar).

Según los expertos estos instintos se van perdiendo a partir de los tres meses de vida, por lo que aconsejan aprovecharlos a la hora de iniciar el aprendizaje y el desarrollo del pequeño. Interesante, ¿verdad?

¿Hay algún motivo para que un bebé no pueda sumergirse en el agua?

¡Normalmente no! Tan solo aconsejamos que cuando un bebé tiene fiebre o esté enfermo no acuda a la piscina. Tampoco deben nadar los niños que en ese momento tengan infección de oído o infecciones víricas y contagiosas de la piel.

Otras condiciones como el asma o dermatitis atópica no son ningún impedimento siempre y cuando se sigan las medidas necesarias.

¿Qué necesito para apuntar a mi bebé a las clases de actividad acuática?

¡El único requisito son las ganas! Y motivación para transmitírsela a tu pequeño. En Penguins proporcionamos un entorno amigable y tranquilo para bebés y papás, con todas las comodidades al alcance de tu mano.

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Equipo Penguins

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